Coventina, diosa celta de las aguas, al unísono del canto de gaitas, aguas
cantarinas que bajan por el Sil entre vertientes de sangres del pasado entre
Celtas y Romanos, donde el buen vino mantuvo ese color a sangre derramada
en ese micro cosmo en “v” donde la uva madura sale antes para ayudar al Sil,
a los lagos y arroyos a crecer en su cauce de Diosa, no en vano representa la
abundancia y la fecundidad, su esfinge aún persiste y se venera en las cercanías
de la capilla de Santa Margarita, en Bello, Corcoesto, Cabana, A Coruña. Las gentes se
mojan la cara con paños que luego dejan colgados en los arbustos más cercanos, el blanco
del lino limpia los pecados y borra los quejidos del alma.