Marroncito y negro largo, así lo llaman en mi pueblo, mientras que allá en
lo alto capuchino por favor, guayoyo largo o corto, pero siempre clarito y
con sazón, con canela y endulzado con papelón y siempre colado en teta
de algodón.
Que sorpresa; Doña Elvira caramba, que al botar la borra de su manga lo
que salen son caraotas maíz y arroz y no borra para volver a “cola” con el
mismo sabor y olor.
Marrón claro, o con leche “cargáo”, Don Simón que a todos atiende, a
pesar de lo “enrredao “; ¿y qué del palito “pa´l” vacilón, y la bolsita pa
sentir el dulzón?
A real y medio y cuartillo, y no a 200 bolos, el que me tome hoy; pobre de
mí, que como van las vainas, no podré tomar el cafecito de Simón.
Me despido con una copla:
Negrito, con leche o marrón,
pero siempre con la misma intención,
desde la “madrugà” hasta que se oculte el sol,
negrito con leche o marrón más sabroso es el peñón.